Computación en la nube, que en esencia no es otra cosa que ejecutar aplicaciones y guardar la información que procesamos en internet, despreocupándonos del disco duro.
¿Qué podemos hacer con estos programas online? Prácticamente de todo: desde trabajar con documentos de texto hasta incluso editar vídeo.
Si hay algo que deja claro la gran importancia de las aplicaciones ejecutadas en la nube es la fuerte apuesta de Google al lanzar Chrome, un navegador con alma de sistema operativo que está especialmente pensado para trabajar con las aplicaciones que ejecutamos en la red. Los programas online —y no sólo los proporcionados por Google— son cada vez mejores, más rápidos y numerosos. A ello han ayudado el aumento de la velocidad de las conexiones de internet, el desarrollo de Ajax y el triunfo de dispositivos (como los ultraportátiles y los móviles inteligentes) cuyas limitadas configuraciones de hardware se llevan a las mil maravillas con estas ágiles aplicaciones.
Estas son las cuatro cosas que debes saber antes de trabajar en la nube:
¿Qué navegador y qué sistema operativo conviene utilizar?
Para trabajar online a día de hoy, por mucho que insista Google con su Chrome, el mejor navegador es Firefox. La culpa de esto la tiene su inmensa lista de complementos, los cuales son perfectos para sacar todo el partido a la nube. Sin embargo, si trabajas en distintas máquinas, e incluso con el iPhone o con cualquier aparato que le haga la competencia, todos los navegadores de última generación no deberían darte problemas para trabajar con aplicaciones ejecutadas en la red. Por otra parte, no importa el sistema operativo de tu máquina, siempre que esté actualizado, pues los desarrolladores de las tecnologías que soportan estas aplicaciones, como Adobe Air, adaptan incluso para Linux su software.
¿Cualquier conexión de internet me sirve?
Paradójicamente, si utilizas un servicio de banda ancha móvil con una transferencia de datos limitada, trabajar exclusivamente con aplicaciones online no es lo más recomendable, sobre todo si ese límite anda en torno a un gigabyte. Si utilizas un ordenador ultraportátil o portátil con estas conexiones, sigue siendo recomendable que trabajes en parte con las aplicaciones alojadas en su memoria. No obstante, si sólo usas programas para procesar texto o manejar tu agenda, no deberías tener problemas.
Necesito un poco más de potencia: ¿qué hago?
Si por nada del mundo puedes renunciar a tu paquete de ofimática de escritorio, ten en cuenta que ya existe Office Live, para la suite de Microsoft, y la herramienta Ulteo para Open Office. Ambos sirven para algo tan esencial como almacenar en la red los documentos creados con ambos programas desde el disco duro, pero puedes recurrir a muchas otras estrategias. Por ejemplo, puedes usar Flickr para almacenar y catalogar tus imágenes en la red si trabajas con frecuencia con material gráfico.
Por otra parte, si eres de los que te mueves con frecuencia y el rendimiento de las aplicaciones de la nube te defrauda, siempre cabe recurrir a las aplicaciones portátiles que se instalan en una llave USB y que pueden funcionar en casi cualquier ordenador. Predominan las de software libre, como el cliente de correo Thunderbird o el editor gráfico Gimp, y hay montones de ellas. En internet incluso encontrarás versiones de aplicaciones comerciales muy conocidas, listas para ser instaladas en estos dispositivos.
¿Dónde centralizo mi trabajo en la nube?
En su momento, Francis Pisani ya habló de esta excelente aplicación 2.0 que es box.net, un punto de partida perfecto para trabajar online. La idea en la que se basa es tan sencilla como terriblemente efectiva: un espacio de almacenamiento en internet conectado a un gran número de aplicaciones online. ¿Cómo funciona? Tan sencillo como subir un archivo y editarlo con las numerosas aplicaciones online de terceros a las que accedes directamente. La única pega es que sólo tienes disponible gratis un gigabyte de capacidad, aunque probablemente muchos no necesiten más.
Fuente: www.soitu.es